En las guerras siempre se pierde

¿Cuántas veces os ha pasado que una lectura os rememora otra? Mientras avanzaba con la lectura de este libro de Viet Thanh Nguyen, me vinieron a la mente unas palabras de Benedetti. No las recordaba de memoria, así que acudí al libro. Creo que podrían calzar como un epígrafe de El simpatizante. 

 

El olvido no es victoria sobre el mal ni sobre nada,
y si es la forma velada de burlarse de la historia,
para eso está la memoria que se abre de par en par,
en busca de algún lugar que devuelva lo perdido;
no olvida quien finge olvido,
sino quien puede olvidar

Mario Benedetti

 

El olvido es como esa gruesa capa de polvo que hay sobre algún portarretratos que busca tapar algún recuerdo que muerde. Una forma de protegerse, de aislarse de esos sucesos que hirieron. Una herida ajena o propia, que suele ser la que más duele porque nos enfrenta con todo aquello que hicimos y no quisimos hacer o no supimos cómo evitar. Una que saca a la luz esa rivalidad entre lo que queremos, lo que pensamos y lo que finalmente hacemos o nos dejan hacer.

De ahí el afán de no recordar. Pero basta escarbar o que te obliguen a escarbar para que la memoria te vomite sin piedad ese episodio velado. Una vuelta forzada sobre los propios pasos. Esa será la imposición a la que deberá enfrentarse un doble agente, un topo o un hombre con dos caras, como el mismo se define, en esta historia narrada en forma de confesión.

El relato de este hombre a quien a lo largo del libro solo se le conocerá como Capitán comienza en los últimos días de la guerra de Vietnam, cuando las tropas comunistas ya están entrando a Saigón. Su tapadera, ser la mano derecha de un general de los servicios especiales de Vietnam del Sur respaldado por los Estados Unidos; su misión, mantener informado de todas las estrategias contrarrevolucionarias al Viet Cong.

Con la huida como último recurso para sobrevivir, el general y un grupo de compatriotas seleccionados, entre ellos el doble agente, se instalarán en California en calidad de refugiados. Despojados de todo aquello que los identifica buscarán adaptarse a una sociedad en la que en realidad no son bienvenidos. Una imposición que mantendrá candente el anhelo de regresar a ese Vietnam donde antes eran victoriosos. El aliento para planificar y emprender una resistencia desde ese exilio obligado. Y mientras tanto el espía cumple su cometido.

La misión confiada sentenciará al protagonista a tener dos caras. Una condición que lo mantendrá constantemente en la disyuntiva de ser leal a sus convicciones o traicionar no solo a su gente más cercana, sino también a sí mismo. Con una mirada crítica el espía pondrá sobre el tapete las incongruencias de una guerra donde lo último que importa es el ser humano.

Viet Thanh Nguyen (1971),  profesor de inglés y estudios americanos y etnicidad en la Universidad del Sur de California, lanza al mercado esta novela tras haber recibido trece rechazos de diferentes editoriales. “No podemos publicar más novelas de Vietnam”, argumentaron la mayoría. Y es que además de ser su primera obra, esta era la primera vez que se narraba esta guerra desde la voz de un refugiado vietnamita.  Ganadora del premio Pulitzer de ficción 2016, El simpatizante es una novela  que no tiene reparo en mostrar los lados más tenebrosos de los dos bandos. Es una historia donde no hay buenos ni malos pero sí hay, como en toda guerra, pérdidas irreparables.

 

 

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