Javier Cercas

Soldados de Salamina: una lectura que no pierde vigencia

 

La eficacia de la narrativa del escritor Javier Cercas para lograr establecer un vínculo con el narrador genera la certeza, desde las primeras páginas, que Soldados de Salamina es de esos libros que enganchan. Sus palabras, su manera de contar, consiguen acercarme e incluso hacerme participar de las encrucijadas mentales de ese hombre de mediana edad que reniega de su facultad de escritor y que, sin embargo, como muchas de aquellas personas que están bajo el mandato de las letras, no puede prescindir de ella.

La esterilidad creativa, sumada a la pérdida de su padre y a su divorcio, tiene sumido a Javier, el narrador, en la apatía y la frustración. Una indolencia que comienza a mermar cuando conoce la historia del fusilamiento de Rafael Sánchez Mazas, uno de los fundadores e ideólogo de la Falange Española.

Pocos meses antes de concluir la Guerra Civil, medio centenar de franquistas es conducido por soldados republicanos para ser fusilado. Los cuerpos de algunos de los compañeros en ese destino final protegen a Sánchez Mazas de las ráfagas de metralla y consigue huir. Escondido en el bosque, se rinde a la súplica de no ser encontrado, hasta que es descubierto por un soldado. La boca estrecha pero arbitraria del arma apuntándole no logra, con todo,  evitar el encuentro con  esos ojos; una mirada que probablemente le quedará grabada en la memoria hasta el fin de sus días. El desenlace previsto no llega. El soldado declina el mandato de matarlo o delatarlo y Sánchez Mazas sobrevive. Un final que suscitará en Javier la necesidad de saber qué sucedió y que forma parte del entramado de esta novela.

El escritor comienza a  establecer vínculos con fuentes cercanas al acontecimiento. Sánchez Mazas, tras la absolución que le concede el soldado, es protegido por quienes él mismo llamará los amigos del bosque. Tres hombres, disidentes republicanos que, como él, buscan sobrevivir y que canjean protección a cambio de indulgencia una vez que el totalitarismo franquista asuma el poder de toda España. Las declaraciones de algunos testigos con vida, así como diversa documentación, le permitirán ir armando una historia que dará a conocer a su verdadero protagonista al final de esta novela basada en hechos reales.

En muchas ocasiones, el escritor Javier Cercas ha sostenido que Soldados de Salamina no es un libro sobre la Guerra Civil española, aunque se hable de ella, aunque la trama se desarrolle en ella. Y aunque es cierto que las novelas, una vez que abandonan las manos de su autor, dejan de ser de éste para terminar siendo de los lectores y de sus perspectivas o conclusiones, la mía se inclina a respaldar la declaración del autor.

En Soldados de Salamina están presentes las pérdidas, la crueldad, las muertes y las contrariedades de la Guerra Civil; de esos olvidos, voluntarios o no, que han sido tapaderas de silencios convenientes de esa guerra, y de todas. Pero sobre todo, es una historia circundada por interrogantes, por esos por qué y para qué. ¿Por qué el soldado no mató a Sánchez Mazas? Un interrogante permanente en toda la novela tras el que, tal vez, se esconde esa necesidad, en el fondo tan humana como vital, de creer que quizás alguna vez la magnanimidad pudo sobrevivir al miedo, a las imposiciones y a las propias convicciones.

 

 

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