Novela de Arundhati Roy

Una oda a la necesidad de libertad

Arundhati Roy (1961), además de escritora, es una activista política india que desde hace mucho tiempo decidió volcarse a la lucha de los derechos humanos apoyando diversas causas sociales y medioambientales. Sin duda, la marginalidad que sufrió junto a su familia a edad temprana por parte de su comunidad fue el semillero de los pensamientos, convicciones e ideales de una mujer catalogada como antisistema. 

Estudió arquitectura a sabiendas que no iba a ejercer dicha profesión. Dice que lo que más le llamó la Novela de Arandhuti Royatención de la carrera universitaria era ver cómo las ciudades estaban diseñadas para excluir una parte de la población y convertirlos en “ilegales”. Una clara representación de la disparidad que, como ha sostenido en innumerables ocasiones, no afecta solo a la India.

Escritora también de guiones para cine y televisión, pasó cuatro años de duro trabajo para que viera la luz su primera novela El dios de las pequeñas cosas. Una novela de ficción que le valió el premio Booker y un destacado éxito internacional. Más tarde, incapaz de callarse frente a las injusticias, la ganadora de El premio Sidney de la Paz se alejaría de la literatura de ficción para lanzarse a la publicación de ensayos como El final de la imaginación (1998), El álgebra de la justicia infinita (2002) o Retórica bélica (2005).

En su única novela de ficción, El dios de las pequeñas cosas, te adentras en una historia llena de más historias. Con el regreso de Rahel a su tierra natal, después de una larga ausencia, Arundhati Roy comenzará a desgranar las vivencias de tres generaciones de una familia de una región de la India .Con una narrativa exquisita, que recuerda a la de Gabriel García Márquez, la escritora irá reconstruyendo, en un ir y venir al pasado, los acontecimientos que marcaron el destino de cada uno de los personajes.

Una mirada a la cultura, convicciones políticas y creencias de la India vistas, aunque no asimiladas, por la mirada de dos niños:  tradiciones y creencias tan machistas como racistas impuestas con el único propósito de subyugar. Un sometimiento que, sin embargo, no podrá doblegar las ansias de libertad y principalmente de amar y ser amado que nacen y transitan en la clandestinidad, de generación en generación, en los personajes de esta historia.

Esta historia es una oda a la necesidad de libertad, a la urgencia de amar, a las ganas de sencillamente ser y sobre todo de vivir que todo ser humano lleva  en sus entrañas y que Arundhati Roy supo expresar con tanto acierto.

“Otro mundo no es solamente posible, sino que está de camino. Quizás muchos y muchas no estaremos para darle la bienvenida, pero en un día muy tranquilo, si escucho con mucha atención, puedo oír su respiración”

 

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